29 de enero de 2010

Mi amigo (o yo mismo) Holden.

A los 15 años (creo que no me confundo, porque a los 18 empecé la carrera) hice el antiguo primero de B.U.P. Para mí fue un año de grandes cambios, dejaba atrás un montón de amigos, que hoy he recuperado, y conocí a algunas de las personas más importantes de mi vida.

Ese año, 1989, no fue memorable para mí. Odio mi adolescencia, no volvería jamás a tener 15, los primeros años de instituto fueron infames pero aún así hay cosas buenas que sacar de aquello. Tenía una profesora de Lengua, Pepa, que nos puso como tarea escolar leer libros. Es cierto que en primero no se daba literatura pero ya te hacían leer para crear hábito y prepararte para los años de estudiante, serio, que empezaban con el bachillerato.

Pepa nos puso a leer estos tres libros.

• Rebeldes (The Outsiders) de Susan Eloise Hinton
• La llave de cristal (The glass key )de Dashiell Hammet
• El guardián entre el centeno (The Catcher in the Rye) de J.D. Salinger

Ni que decir tiene que el que más me impacto fue el último. Ayer su autor, el misterioso Salinger, falleció a los 91 años después de llevar recluido desde los 50. Holden Caulfield, el antihéroe protagonista de la novela, es para mí uno de los más importantes personajes literarios del siglo XX y hoy, como dicen los diarios, se ha quedado huérfano.

Es difícil describir las emociones que viví leyendo por primera vez esta novela. Hay quien crea que está sobrevalorada pero lo cierto es que tras 60 millones de ejemplares vendidos (aún se venden 250.000 al año) lo avalan cómo uno de los libros más importantes de las letras estadounidenses de todos los tiempos. ¿Es Holden un ícono de la contra-cultura? Hay tantas teorías sobre el personaje, sus vivencias y su entorno que sería necesario dedicar cientos de post únicamente a un libro que se publicó en 1951 y que sigue siendo el perfecto manual del adolescente rebelde. He leído hoy que el libro ha marcado la vida de millones de jóvenes y admito, sin dudarlo, que yo formo parte de aquellos para los que esta obra no es una más.

Lo he regalado un montón de veces, lo leí con 15 años, lo volví a leer cerca de los 27, lo he leído en inglés y en castellano, y hoy, con 36, volveré a empezarlo. ¿Por? Por ver que parte de Holden permanece aún en mí, seguro que no me decepciono.
Pepa, donde quiera que estés, gracias .
Salinger, descansa en Paz.

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