Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. I

Quedan poco más de 3 meses para abandonar 2014 y con ello el año en que he cumplido 40. Para acabar con las celebraciones de tan magno aniversario, que empezó con una fiesta sorpresa que no olvidaré jamás allá por enero, he pasado un fantástico fin de semana entre amigos en la castellana ciudad de Valladolid. 

Los escasos 200 km que la separan de Madrid, convierten a la ciudad, por la que el Pisuerga aprovecha para pasar, en un destino perfecto para un fin de semana lúdico, cultural y gastronómico. Gracias a esa oferta de Renfe que abarata el precio del billete si compras mesas completas (4 pasajeros), siete de las personas más importantes de mi maravilloso mundo y yo tardamos sólo una hora en llegar a un destino que nos ha ofrecido un fin de semana que recordaremos para siempre. 

Sí, porque después de una semana terrible de trabajo no encuentro mejor forma de empezar el fin de semana que juntarte con tus mejores amigos en una mesa de tren plagada de patatas fritas, cervezas y prensa light. Ya he comentado que se trataba de un trayecto de solo una hora, pero nosotros íbamos preparados como para que durara seis, además eso de que fuera un viaje corto alivió mi cargo de conciencia por no parar de hablar, ya que el resto del pasaje no parecía tan emocionado de viajar con 8 cuarentones en plena efervescencia post-juvenil. Como me han felicitado por la organización…voy a compartir con vosotros como se organiza un fin de semana ideal.

Viernes 

Tras la llegada al hotel Mozart, muy recomendable si vais por allí por lo céntrico que está, decidimos cenar de tapas por el centro. Nuestro primer destino fue la Plaza Mayor, que si bien no tiene el brillo de la de Salamanca, o la espectacularidad de la de Madrid, nos encantó por la forma en que está ordenada e iluminada. Se trata de una de las más grandes de nuestro país y está diseñada por Francisco de Salamanca, arquitecto vallisoletano que con esta obra rectangular sentó las bases en el siglo XVII para plazas en España, América Latina e Italia.


Uno de mis compañeros de El Pueblo Inglés me preparó una ruta de tapas que cumplimos prácticamente al pie de la letra. Mil gracias Roberto, tus recomendaciones hicieron de nuestra primera noche un estreno estupendo de tu ciudad. El Bar La Tasquita con sus tostas (espectaculares las de pulpo y gambas), sus montados (todavía me relamo con de solomillo con roquefort) y su vino Ribera del Duero, fue nuestra primera parada. Luego tapeamos en el bar La Criolla probando su especialidad : níscalos y un jamón que estaba para llorar. Aunque solo fuimos a esos dos, la zona está plagada de lugares donde comer bien. 



Para tomar nuestra primera copa del fin de semana nos fuimos a la Tertulia, en el Pasaje Gutiérrez. Un lugar tan singular que he buscado en internet su origen para encontrarme con esto: 

El Pasaje Gutiérrez es una galería comercial cubierta de la ciudad de Valladolid situado entre las calles Fray Luis de León y Castelar. Este tipo de galerías surgen en París como consecuencia de la revolución industrial del siglo XIX. Fueron concebidos como pasadizos que servían de comunicación entre calles concurridas y destinados a ampliar espacio para el comercio. En España el Pasaje Gutiérrez junto con el Pasaje de Lodares de Albacete y el Pasaje del Ciclón de Zaragoza, son los 3 únicos ejemplos que quedan de este tipo de galerías. 


Ciertamente es un lugar con mucho encanto, sorprendente y muy bien conservado. Otra chica que fue compañera mía de trabajo y vallisoletana de pro, Sara, también me recomendó este sitio del que salí entusiasmado. 

En la plaza de Martí y Monsó me quede prendado de la puerta de un bar.


El Caruso es un bar minimalista, de pequeño tamaño y muy acogedor que tiene un pincha que parecía estar poniendo canciones exclusivamente para nosotros: Ellos, Sidonie, Supersubmarina, Los Planetas, Los Piratas, Izal, Fangoria….¿un bar de copas con estilo y música indie? ¡Si quiero! El momentazo fue irnos a dormir después de berrear como posesos La Revolución Sexual de La casa azul, canción que hemos adoptado como himno oficial de nuestra amistad desde que acudimos a un concierto hace ya unos años. Espero que el pincha lea estas líneas : Gracias de verdad porque nuestra noche de viernes acabo de una manera fabulosa gracias a ti. (mientras escribía este post he descubierto que ese genio en los platos se llama Paty… ¡Mil gracias Paty! ¡volveré por allí! )



Sábado

Después de acostarnos a eso de las 3 de la mañana, algunos fueron a por churros y otros a por un típico desayuno andaluz de pan con tomate. El objetivo de la mañana era recorrer el río en un curioso barco llamado La Leyenda del Pisuerga pero llegamos tarde. La providencia quiso que no montáramos en un barco lleno de carros y niños. No tengo nada en contra de los infantes, pero todos mis amigos son padres y si no estaban con sus hijos…¿por qué aguantar los de los demás? Jejejeje. El chasco nos valió para descubrir que Pucela tiene playa y un parque rodeando el río realmente bonito para hacer deportes al aire libre.


De ocho pasamos a ser 10 cuando los dos que faltaban se reunieron con nosotros en el restaurante Otras Luces en plena Plaza Mayor para comer. Un menú del día de 20 euros con una muy buena relación calidad precio y una extensa selección de primeros y segundos. Muy recomendable también para desayunar, como comprobamos el domingo por la mañana. Antes de dormir irnos a domir la siesta para reponer fuerzas, algo que me encanta hacer: ir de compras por provincias. No quiero sonar despectivo con eso de por provincias, no es mi intención, pero aunque sean las mismas tiendas que hay en Madrid o Barcelona , ir de compras por cualquier otra ciudad más pequeña me parece de lo más relajante. Nunca me voy sin picar. He contribuido a la economía local de todas la ciudades Españolas, y han sido muchas , que he visitado en los últimos cinco años. En una de las tiendas de El Ganso encontré una prenda que andaba buscando desde hace más de un año: un simple cárdigan rojo. Contentísimo con mi compra quedé.


No dormí absolutamente nada de siesta, como suele pasar cuando estoy tan excitado (no seáis mal pensados). Agobiado porque todo saliera bien la noche en la que Álvaro, Fer y yo celebrábamos la llegada a los cuarenta, no pegué ojo. ¿Y como salió todo al final? Eso en el próximo post, que acabo se superar las dos hojas de word y este es el límite que me he puesto por entrada.

Continuará.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado este post... Maxi y la chaqueta preciosa! (Fer-Vigo)

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  2. Cómo no va a leer el pincha estas líneas, si es el rey de los blogs!!
    No estoy acostumbrado a leer este tipo de halagos, porque llevo tanto tiempo pinchando, que la gente ya se ha olvidado de decírmelos, así que doblemente agradecido, Maxi.
    Y ya sabes, allí estamos (todos, que mis compis son también unos cracks) para lo que queráis.

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