17 de septiembre de 2014

Vivir es fácil con los ojos cerrados y El niño, dos películas que no tienen nada que ver y me han gustado mucho.

Hace unos días en twitter un concurso te proponía elegir una canción que hubiese marcado tu vida. Para todo músico o cantante seguro que hay alguna que en un momento de sus vidas les inspiro tanto que se decidieron dedicar a su arte pero en mi caso, pensándolo fríamente, no se me ocurre ninguna canción que me haya "marcado". Alguna película o quizás la primera vez que pise un teatro de ópera si que me han dejado huella,pero en cuanto a canciones lo tengo más difícil. 

Sin embargo contesté la pregunta. Hice en mi cabeza un top de las canciones que más me gustaban, esas que formarían una BSO de mi vida, y elegí la mejor de todas intentando recordar como la conocí. En algún momento indeterminado de mi infancia, gracias a mi padre, debí oírla la primera vez y recuerdo, sin saber el título, haberme enamorado de ella muchos años después. Rozando la veintena gracias a una versión, seguramente horrorosa, que sonaba en un bar de copas, la melodía se quedó en mi cabeza hasta que descubrí ("analfabestia" musical era de joven) su título. No soy nada original eligiendo, como hice, Strawberry Fields Forever de The Beatles. 

La casualidad quiso que dos días después viese Vivir es fácil con los ojos cerrados, la película con la cual David Trueba ganó 6 goyas en la pasada edición de estos premios nacionales. Es mi primera entrada de este nuevo blog escribiendo sobre cine y quiero aclarar que mi intención nunca será la de hacer una crítica sino de expresar lo que la película ha significado para mí. Nada más. No os toméis esto como una recomendación, a favor o en contra, de elegir que ver. No quiero represalias y menos con el cine Español, que tantos, e infundados, prejuicios tiene.

Tras los poco más de 100 minutos que dura la película, protagonizada por Javier Cámara, Natalia de Molina y Francesc Colomer en sus principales papeles, me quedé con una sensación muy agradable, como de buen rollo. Gira en torno a la historia real de un profesor de inglés que enseña a sus alumnos el idioma con canciones del grupo del que es fan, los Beatles, en la España de los tardíos 60. Una road movie donde tres personajes, dos de los cuales están en un momento crucial de sus vidas, recorren la geografía patria camino de un encuentro con John Lennon, de rodaje en 1966 en Almería. Una película muy agradable de esas que yo defino como bonitas, entretenidas, que no te producen sensaciones fuertes ni vergüenza ajena. Javier Cámara nunca falla, de verdad, me encantaría conocerlo, darle un abrazo y decirle: ¡Qué bien lo paso siempre que te veo actuando!.En los minutos finales, y no estoy revelando nada, suena Strawberry Fields Forever, que contiene la frase que da el título a la película, Living is easy with eyes closed, y quizás es por eso que tras verla en mi cara permaneció una sonrisa hasta que me fui a dormir.

El Niño, dirigida por Daniel Mozón, no tiene nada que ver. Tras ver el trailer hace meses y las expectativas creadas....¿Qué mejor manera de acabar un lunes que en un cine? Pues allí me fui, aprovechando que en circuito de versión original el día del espectador es el lunes a ver la película del momento. Yo ya era muy fan de los cines del entorno de la plaza de los cubos antes de que se pusieran de moda porque la monarquía se pasea por allí. Los elegidos está vez fueron los Renoir Princesa. Tenía que comprobar si la impresionante taquilla que ha conseguido y  la abrumadora promoción que ha recibido merecían la pena.

Acción trepidante, unos buenos personajes, un guión que no decae...vaya, una película que, para mi, merece la promoción que se le está dando. Ambientada en el estrecho de Gibraltar, los apenas 16 kilómetros que separan África de Europa son el escenario de esta historia sobre el narcotráfico, el menudeo y las corruptelas. Luis Tosar, Eduard Fernández, Bárbara Lennie y Sergi López, los más veteranos, acompañan a los verdaderos protagonistas, ese trío calavera formado por Jesús Castro (El Niño), Jesús Carroza (El Compi) y Shaid Chatiby (Halil), muy buenos los tres aunque el atractivo del primero parece eclipsarlo todo, por lo menos en los medios.



En este caso no salí del cine con una sonrisa risueña, pero si con la sensación de no haber perdido el tiempo, de haber disfrutado de cine de calidad y que te da que pensar sobre una situación que, desgraciadamente, es real.

Las dos películas mencionadas en esta entrada  han resultado, junto a 10.000 Km de Carlos Marqués – Marcet, pre-seleccionadas para competir en la carrera al Oscar a la mejor película extranjera en la ceremonia que se celebrará en febrero del año que viene. A ver si hay suerte. 

Por cierto, apuntad en vuestras agendas que en octubre vuelve la fiesta del cine. Yo en abril aproveché dos de los tres días (Ocho apellidos vascos y Gran Hotel Budapest) pero ahora pienso hacer pleno. + info. 




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