21 de octubre de 2014

La actualidad en mi biblioteca

La actualidad me ha dirigido directamente a mi biblioteca. La tragedia del ébola, que parece que tendrá (ojalá) final feliz en nuestro país y espero que también en el resto del mundo, me ha recordado que yo conocí la enfermedad gracias a novelas que leí en mi más tierna juventud. No eran recomendaciones de nadie, eran libros que andaban por casa y que mis padres me dejaban leer como algo que no me iba a producir ningún mal. Le agradezco mucho a mi Padre que me iniciase en el mundo de la lectura a través de novelas más o menos intrascendentes para luego pasar a obras de mayor calado literario. 


Epidemia (Outbreak) escrito por Robin Cook y publicado en España en 1988 por Plaza y Janes, tiene como protagonista la doctora Melissa Blumenthal luchando contra una misteriosa enfermedad que resulta ser el virus del ébola. Recuerdo haber disfrutado mucho con la lectura pues también disfrutaba entonces con las películas catastróficas y apocalípticas, precisamente el mismo género de esta novela. El escritor, que ha vendido muchos libros, es también médico y gusta de mezclar problemas de salud pública con el thriller y el catastrofismo. Por el título de sus novelas, la temática parece bastante obvia: Coma, Fiebre, Tratamiento Letal, Intervención, Toxina, Contagio… Casi todos se pueden encontrar en edición de bolsillo, para quienes interese el tema. En este tipo de libros, como en otras muchas obras cinematográficas, siempre hay un avión de pasajeros presente en el relato.

Pobres líneas áreas, tanto sin son culpables directos como si son meros servicios de transporte, no hay sarao apocalíptico del que se libren. Si es un virus, un avión de pasajeros es lo ideal para que se propague, si son zombies, un avión de pasajeros es lo ideal para una escena terrible de supervivencia, si son huracanes, tormentas eléctricas o vete a saber que otra catástrofe natural, siempre hay un avión que sufre las más terribles consecuencias. Además están las huelgas, las nevadas, los retrasos, los volcanes….yo que sé cuántas cosas más. 

Me ha llamado la atención no encontrar referencias a Robin Cook en dos películas que me extraña que los canales privados no hayan emitido aprovechando el momento actual o a lo mejor lo han pensado bien y han querido evitar la alarma. La primera es Estallido (Outbreak, 1995) de Wolfgan Petersen , con Dustin Hoffman y René Russo luchando contra un virus, no es el ébola pero casi, mientras lidian (¡oh, qué bonito!) con un divorcio de fondo. Mucho más seria es Contagio (Contagion 2011), de Steven Sodenbergh y protagonizada por un espectacular elenco de estrellas actuales, relata todo el proceso de un salvaje virus contado casi de manera documental. A mí me encantó porque la película no es nada sensacionalista y nos tramite la historia de una manera bastante correcta y sin conflictos personales/emocionales de por medio. Es verdad que alguna historia está metida como con calzador (ese secuestro…) pero la cinta funciona a las mil maravillas. 


He buscado en mi biblioteca y no he encontrado ningún ejemplar de El Pequeño Nicolás, los libros infantiles escritos por el francés René Goscinny, creador del famosísimo Asterix, y publicados allá por los años 60. Leí alguno cuando era pequeño y suelo guardar todos mis libros así que me extraña no haber encontrado algún ejemplar, debí habérselo dejado a alguien o perderlo. El caso es que si hoy buscas en google cualquier referencia al Pequeño Nicolás, la primera opción no es nunca el literario chavalín francés sino un muchacho de 20 años que está causando sonrojo generalizado en la opinión publica patria. 

Confieso que soy carne de escándalos políticos, no soy mucho de teorías de la conspiración pero suscita mi interés leer en los diarios, preferiblemente en papel, los pormenores de las alcantarillas del poder. Porque lo de este chico es a priori tan esperpéntico que resulta cómico. Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, así que yo no lo juzgaré a él, no es justo, pero sí a la historia que nos cuentan. Y la historia que nos cuentan es hilarante y llena de patetismo. Yo sólo me imagino la cara de boniato que se les habrá quedado a todos los VIPs, incluyendo a los más “reales”, cuando hayan visto las fotos en las que les acompañaba este jovencito: Veo a más de uno atragantándose con el croissant la mañana del sábado leyendo la noticia. En las fotos, por lo menos las que hemos podido ver, hay personajes que por A o por B están en la picota y ya se sabe, a perro flaco todo son pulgas. A mí lo que me asusta es los que ven actitudes como estas como graciosa o heroicas. ¿Qué tiene de chiste jugar con las fuerzas de seguridad del estado?

El escándalo durará semanas, seguro, y promete ponerse interesante a medida que vayan apareciendo, amigos, novias, familiares o cualquier persona de su entorno. Desde el domingo hasta hoy la historia se viene haciendo más y más grande y el interesado todavía no ha dado una entrevista. Un efecto colateral podría ser que de tanto apodarlo “El Pequeño Nicolás” la gente sienta curiosidad por el libro y, vete a saber, a lo mejor se convierte en un nuevo hit literario más de 50 años después.


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