Mérida I

En una dehesa de la Extremadura,
tengo una casina blanquina y chicuca.
Parece un palacio mi pobre casina,
pues guarda una moza como una infantina.
Me llena de gozo saber que la moza,
me aguarda y me espera contando las horas;
pensar que la tratan igual que a una reina,
y ser en mis prados el rey que la espera.
¡Ay mi morena, morena clara!
¡Ay mi morena, que gusto da mirarla!
Toda la vida mi compañera,
toda la vida será la mi morena.



Siempre me acuerdo de Vidal, el personaje que creó el Maestro Torroba para la zarzuela Luisa Fernanda, cuando pongo un pie en tierras extremeñas. La foto intenta captar un momento que se ha quedado grabado en mi retina y que aún hoy, meses después, sigue estando ahí cuando me da por cerrar los ojos. Quienes me sigan por las redes sociales habrán visto que disfruté de un estupendo fin de semana en Mérida a principios del mes de agosto, capital de esa gran desconocida para muchos que es Extremadura. Un festival de Teatro Clásico fue la excusa perfecta para que 10 amigos disfrutáramos de una de esas escapadas perfectas para un par de días. 

La ciudad, fundada en el año 25 a.c. y leo, en la misma wikipedia que ha usado una notable periodista para hablar de Oporto, que "el  topónimo de Mérida deriva del latín emerita, con un significado de jubilada o veterana. Es parte del nombre que recibió la ciudad tras su fundación por el emperador Augusto en 25 a. C., Augusta Emerita, colonia en la que se instalaron soldados veteranos o eméritos"  Y sí, confesemos abiertamente, que alguno más joven habría pero que en general los 10 que nos juntamos allí tenemos la edad que tendrían aquellos soldados veteranos que escogieron la ciudad para retirarse. Extraño lugar si tenemos en cuenta la altas temperaturas que se registran en el periodo estival pero algo le debió ver a la zona el emperador  Octavio Augusto para establecer la ciudad allí, junto al Guadiana.

Nos juntamos allí un viernes y empezamos a disfrutar de la ciudad. Ahora quiero que el lector visualize un juego de niños que se llama "Tragabolas". Se trata de una plataforma circular en forma de plato con cuatro hipopótamos que desde el borde del mismo, y ayudados por una palanca que abre sus bocas, tienen que ingerir el mayor número de bolas posibles a un ritmo frenético. ¿lo han conseguido? ¿Lo han visualizado? Pues entonces ya pueden ustedes hacerse una idea de lo que fue nuestra primera cena en una de las terrazas de la Plaza de España. Después nos fuimos hacia el arco de Trajano donde tomamos la primera copa para acabar en una fiesta blanca en la Teteria de la Alcazba, junto al monumento que le da el nombre. Un espacio al aire libre con ese espíritu chill out que Ibiza ha exportado con tanto éxito. Todo muy bonito y muy cool, incluída una fuente de chocolate blanco que nos convirtió en otro juguete: "Antón Zampón", un cerdo al que le das hambuguesas hasta que revienta (literal).

El sábado fue el día de hacer la visita turística obligada por las ruinas y el museo para después parar a comer no fuera a ser que muriéramos de inanición. Un taxista nos recomendó ir al restaurante de Nico Jímenez y nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos. Aunque ninguno tuviésemos ni idea resultó que el Sr Jimenez, que nos saludo y se sacó una foto con nosotros, es todo un referente en el mundo del jamón extremeño. 2 Records Guiness y múltiples apariciones televisivas pueden ser la parte más superficial de un señor que tiene un restaurante estupendo con precios muy asequibles y que se dedica a comercializar productos gourmets y a hacer cursos de formación sobre sus productos. ¡Bravo por él! Recomendadisimo para quienes se pasen por Mérida.  De allí es esa imagen que no me logro quitar de la cabeza, y que insisto en repetir.


Claro que hay segunda parte, pero dejadme disfrutar un rato de este plato de jamón....


1 comentario:

  1. Qué hambre me ha entrado de repente!!
    Está claro q no se puede ir a Mérida estando a dieta. Pero está aún más claro que HAY QUE IR a probar estos manjares.

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