Big in Japan IX

TOKIO Martes 17 de agosto de 2015 (Tarde)

Otra vez he tenido que dividir un día en dos entradas porque el martes fue un día larguísimo y lleno de cosas, sobre todo por la tarde, el relato me estaba quedando larguísimo pero bien lo merecía haber llegado a

¡TOKIO! ¡TOKIO! ¡TOKIO!

¡Por fin! Tras lo días en el interior del país ya nos tocaba ver ciudad y además teníamos la tarde libre para hacer lo que quisiésemos. Reiko nos dio un montón de indicaciones que nos sirvieron para pasar una tarde fabulosa. También me ayudaron mucho las que me había dado mi amigo Gonzalo, una de mis celebrities favoritas y gran conocedor de este y otros muchos países.



Esto es lo que vimos nada más dejar la maletas en el hotel. Allí nos juntamos los 6 magníficos para emprender nuestra aventura hasta Shibuya, destino de mi sueño japones. Para ello tomamos el metro hasta Omotesando, el barrio más chic de la ciudad. El metro en Tokio, además de ser mundialmente conocido por los millones de usuarios que tienen, es muy intuitivo aunque no se hable ni una palabra de Japonés. El visitante no debe tener miedo a usarlo pues es una ciudad muy grande y el metro es un buen aliado para conocerla.






Ahí, nada más salir de la estación de metro de Omotesando me encontré a Madonna (en un cartel), buen presagio de lo que serían los últimos días en japón. Empezamos recorriendo la avenida que me recuerda a aquellas de Europa que están llenas de clase y tiendas caras.


Quisimos ver lo que había por detrás de está gran calles y nos encontramos un barrio muy parecido a lo que entendemos por Soho (Nueva York o Londres) o La zona Triball de Malasaña en Madrid. Merece mucho la pena perderse por esas calles y encontrar cosas como una tienda exclusivamente dedicada a Barbie, con ropa de adulto, complementos y maquillajes para emular a la celebre muñeca.



De allí, plano en mano y gracias a las indicaciones de Reiko, nuestra guía de grupo, llegamos a otro lugar de obligada visita, la absolutamente increíble Takeshita Street.  Es una calle peatonal no muy ancha, llena de comercios y donde se puede observar la cultura japonesa más moderna y extrema. Es allí donde vimos a esas adolescentes que se visten de lolitas de anime, personaje típico del manga japones. Cuando te las cruzas, se quedan encantadas si les pides fotografiarte con ellas.



Al salir de la calle ya estábamos extasiados con la frenética actividad de la ciudad y sus increíbles paneles de luz. Eran tantas las cosas que sucedían a mi alrededor que hubiese necesitado mucho más tiempo para poder asimilarlo todo. Unos 20 minutos más tarde..

Tengo una invitación para viajar a un nuevo mundo,
será la solución para enterrarte en un segundo.
Cerca de Shibuya olvidaré tu amor y encontraré un nuevo océano,
un huracán de sensaciones pop, algo nuevo, diferente y muy moderno.
Espero veros allí ...

La canción de la Casa Azul me vino a la mente mientras nos acercábamos al mítico cruce de Shibuya, Llamado Scrambel Koutanses, parece ser el más abarrotado del mundo y utilizan un stop en las cuatro direcciones que inunda un cruce rodeado de gigantes pantallas y cientos de luminosos. La plaza que hay en frente de la estación de tren que se encuentra allí, se conoce como Plaza Hachiko en honor a un perro que esperó en esta plaza a su amo durante años tras la muerte de éste y al que se le ha dedicado una estatua, que el primer día, no vimos.

No os puedo describir la emoción de estar allí, de cruzar ciento cincuenta veces el cruce de marras, de quedarme absorto ante la cantidad de luz, de estar en uno de los centros del universo. Salgo con una cara de idiota feliz en todas las fotos que tira para atrás. Fue un sueño cumplido estar allí y me acordé todo lo que había esperado para conocer Japón y de aquellos que tenían la ilusión de conocerlo y no llegaron.

Estuvimos un buen rato por allí, pudimos subir al Starbucks para verlo desde arriba y en una de la aberturas del semáforo alguien comentó en perfecto Español: Todo mi pueblo cruzando a la vez son menos que esta gente. Justo antes de subir, hay una enorme fotografía de como era el lugar en los años 50, el cambió es brutal y da cuenta de como se ha desarrollado está ciudad en los ultimos 70 años.


 


Las calle aledañas al cruce están muy llenas de gente y de pueden ver cerca todos los tópicos que imaginamos del Japón ya que es, al fin y al cabo, uno de los puntos más turísicos de la ciudad. Entramos en un Pachinko o sala de juegos que nos dejó impresionado. Allí acude el típico ejecutivo que para quitarse el estrés del día a día, se mete en un salón de maquinas. Son enormes, llenos de luz y con los arcardes más modernos que he podido ver. En la calle, marcada en rojo, se podía hasta bailar.

¿como harían los de Google Maps para dejarlo vacío? ¿le borrarían la gente?

Si, porque la calle tenía en cada una de las farolas unos altavoces desde los que se emitía música que invitaba al baile y a la diversión. Cosas que tiene Shazam, ya de vuelta, busqué cual era la canción más buscda en Shibuya y dí con la canción que pone banda sonora a aquel martes. Fire de unos tal LOL, pegadiza no, lo siguiente.



¿Que fue lo que hicimos en un sitio que es el paradigma de la globalización? ¡Cenar en un Burger King! Se admiten insultos pero es el mejor Whopper que me he tomado en mi vida. 

Lección del dí : en una tarde me dí cuenta que como Londres o Nueva York, Tokio es un estado ánimo

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