19 de octubre de 2015

Mi entrada de los lunes /7


Ya es un clásico abrir la semana con unas zapatillas para enfrentarse a ella. Y otra vez las elegidas han sido unas 574 de New Balance que me han acompañado durante todo el fin de semana.


Me habrían venido bien hace 10 años para hacer de una manera más ágil las sentaditas que obligaba a hacer Madonna con el que probablemente fue su último gran éxito de masas. Si, porque Madonna recuperó hace 10 años, aunque de manera efímera, el trono de Reina de la Disco con un álbum que se abría con Hung Up, una canción muy pegadiza que contenía un sampler de Gimme! Gimme! Gimme!  de los adorados (y a veces cansinos) Abba.


Confessions On The Dance Floor salió a la venta en noviembre de 2005 pero un mes antes se puso en circulación el single de presentación que fue un bombazo. Aún no existían, o tenían poca presencia, todas las competidoras que aparecieron después pero es no le quita mérito a una canción que fue número uno en más de 40 países.  Los años aún no le han hecho mella y aunque no es mi canción favorita de la diva, siempre que se hace un listado de sus mejores obras llega a figurar entre las 10 primeras. Sus influencias son muy reconocibles en canciones que salieron con posterioridad. ¿Os acordáis en España de la oleada de samplers o de el "yo también quiero tener mi Hung Up" de Marta Sanchez o Las Nancys Rubias?. Cambien situó a Stuart Prine, el productor, como uno de los más solicitados del mundo del pop.

¡Que buena suerte poder encadenar una canción disco con una película de ciencia ficción! Si, porque aunque en The Martian (me niego a llamarla Marte) no suena Hung Up, la música disco está muy presente durante toda la cinta.


Si no lo habéis hecho ya, corred a ver la última película de Ridley Scott protagonizada por Matt Damon. Me quedé pegado a la pantalla los 142 minutos de un metraje que en absoluto es excesivo para contar una historia de supervivencia final. Vemos como Mark Whatney queda atrapado, tras una fallida misión de la NASA, en el planeta rojo y se ve obligado a subsistir con escasos suministros, agudeza, espíritu y mucho sentido del humor, todo ello para encontrar una manera de comunicar a la tierra de que sigue con vida.

Matt Damon (la nominación al Oscar la tendría que tener asegurada) Jessica Chastain, Kristen Wiig (adoración es lo que tengo por esta actriz salida del Saturdan Night Live) , Chiwetel Ejioforu y Jeff Daniel encabezan el reparto de una película que hace más grande la ya enorme, en calidad y cantidad,  filmografía de Ridley Scott.  No soy nada objetivo ya que entusiasmado quedé con una película que es un canto a las capacidades del ser humano, sea cual sean las consecuencias finales. El pobre Mark se queda atrapado en otro planeta teniendo como único acompañamiento musical la lista de reproducción de la que fuera su comandante, Jessica Chastain. ¡Pura Disco Music! eso sí, con joya de Bowie incluida. Imprescindible.



Una pregunta ¿Porque si los cines de versión original tienen fichas sobre las películas disponibles para todos los espectadores, no las tienen, aunque sea de manera digital, en el resto de cines? Me parece una información muy útil la que proporcionan cuando las lees minutos antes de que empiece la película.  En los cines Ideal, más céntrico imposible, es donde la vi. Yo estaba en la butaca número 7 de la fila 11, en la misma butaca pero en la fila 10 se encontraba nuestro manchego más internacional, Pedro Almodóva. Tendrá sus detractores,  pero me acordé de un par da amigos con los que, de estar allí, nos hubiésemos puesto a recitar, sin ninguna vergüenza, algunos de los diálogos más hilarantes de sus películas. ¿No, Gonzalo?

Antes de llegar al cine me dí una vuelta por el Barrio de las Letras,ya que no todo lo más moderno y cool  está en Malasaña. La zona, sea por la odiada gentrificación, iros quedando con el término, o por regeneración natural, vive uno de sus mejores momentos. La excusa, además del que los Ideal se encuentran cerca de allí, fue conocer (por fin) la óptica de unos amigos míos, L'Atelier en la calle Moratín. Conociéndolos a ellos ya sabía que me iba a gustar el estilo que tiene el local y aunque, aún, no llevo gafas ya sé donde, llegado el momento, me las haré. No me gusta robar fotos y por respeto a la conversación que estaba manteniendo allí, no me puse a hacerlas, por eso os recomiendo visitar el local o visitar su página web para descubrir una óptica diferente, con estilo propio y alejada de los conceptos que de un tiempo para acá son comunes a este mundo: las grandes cadenas de producción industrial. Tienen una web que está muy bien y, por supuesto, están en todas las redes sociales. Qué pequeño es el mundo ya que a Fran y a Tom los conocí gracias a Gabriel y Jorge pero podría, porque no, haberlos conocido a través de mi amiga Cristina, que nada tiene que ver con los anteriores. El mundo es un Kleenex.

Kleenex, por cierto es una respuesta de Trivial. Hacía muchos años que no jugaba al Trivial Pursuit y el sábado volví a descubrir que gratificante y divertidos son los juegos de mesa en las tardes lluviosas de otoño e invierno. Acompañados de un refresco y rodeado de tu familia, son momentos en los que no hay foto que valga.

Que tengáis una fantástica semana
Nos leemos.

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