Encontrad lo que os guste y dejad que os mate.

He titulado este post exactamente igual que el que colgó el pianista James Rhodes en el blog de cultura del periódico inglés The Guardian, el 26 de abril de 2013.  Acabo de terminar de leer Instrumental , Memorias de música, medicina y locura, que del mismo autor está publicado por Blackie Books desde noviembre de 2015 (yo tengo la sexta edición) y ha resultado ser un libro fundamental que he ido a leer en el punto justo de mi vida en el que necesitaba leer algo así.


Aunque soy una persona de extremos, alguien de excesos, podéis creerme que no exagero ni un ápice al escribir  que el libro de este pianista con vida de novela trágica, no me ha cambiado la vida pero si cierta forma de verla.  Ha sido como un libro de auto-ayuda, de esos que te animan a seguir adelante tirando carros y carretas.  Lo he ido a leer como escape de una racha laboral que ha mermado mi tiempo libre, mis fines de semana y me ha quitado muchas horas de sueño. 

Quien se acerque a una librería, tome el libro en sus manos y lea la contraportada se sentirá atraído de como una persona que pasado por lo que este artista ha pasado, logra salvar su vida gracias a las 88 teclas, 36 negras y 56 blancas que componen un piano moderno. Me habían hablado muy bien de este relato y no dude en hacerme con él en la pasada feria del libro de Madrid. Después de tenerlo en lecturas pendientes durante meses  empecé a leerlo justo en el peor momento laboral del año para cualquiera que trabaje en temas financieros y como ya comentaba, ha sido una especie de, en serio, liberación.

El relato, muy duro y explícito en algunos pasajes, contado siempre en primera persona tiene la virtud de no caer nunca en el melodrama ni en la intención de causar pena.  Es imposible no sufrir leyendo las cosas que sufre el joven y adulto James pero él mismo evita que sintamos pena por su situación, solo las pone en conocimiento para que entendamos como esas horribles experiencias han condicionado su carácter. El resultado, después de acabar el libro  y sus interesantes epílogos, es que de conocer a James no sé qué le diría pero seguro que le daría un gran abrazo.

El libro es un relato de su vida, desde su infancia hacia su edad adulta con todos los pormenores sufridos por un camino difícil y lleno de traumas. Cada capítulo se acompaña con obras de Bach, Mozart, Beethoven, Chopin o Ravel que es aconsejable escuchar, gracias a las plataformas de streaming, mientras él  nos pone en situación de cómo se crearon o las interesantes vidas de quienes las hicieron posibles. Es en su conjunto, toda una declaración de amor a la música y a una, cuesta creerlo, celebración de la vida.

En las últimas parte de libro James, me atrevo a decir exultante, por haber sobrevivido a todas las vicisitudes nos da su fórmula para plantarle cara al lado más oscuro de la vida. En otro contexto podrían sonar a consejos vacíos pero las reflexiones que se leen en estas últimas páginas parecen coherentes y no quieren resultar milagrosas, sino realistas: encuentra momentos en el día, en medio de la vorágine, para cuidarte a ti y a los tuyos. Es de perogrullo pero es necesario reafirmarlo de vez en cuando. Insisto, de conocer a Rhodes, le daría un abrazo de varios minutos.

La casualidad ha querido que acabase el libro días antes de que Jordi Évole anunciase que su próximo Salvados iba estar dedicado a este pianista. Recomendé en mis perfiles sociales el ver este programa emitido por la Sexta pero teniendo en cuenta la animadversión que supone este espacio del mencionado canal muchos habrán pasado de largo ante mi recomendación, una pena. Nuestras ideologías no deberían evitar que aprendiésemos de otros y nos dejaran ver los aspectos más oscuros de nuestra sociedad con el fin de ponerle remedio.


En la edición que tengo yo, ya mencionado que era la sexta, me encontré una postal en el que agradece al público español la acogida del libro y la respuesta en sus conciertos. Yo le doy la gracias a Blakie Books y a él por compartir con nosotros su increíble historia.

El libro es imprescindible. El programa de Jordi Évole, necesario. Es mi opinión. Os dejo con la obra más mencionada en su libro, la Chacona en de Bach tocada por él mismo. Una delicia.

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